Bajada de Tapa
"La imagen que se me hacía en la mente, cada vez que me detenía a ver una vidriera, hoy se transforma en real, tan real que me parece un sueño."
La moda no es pura imagen. Sino también la manera en que esa imagen se describe.
Tan sutil y tan grotesca a la vez que interviene en la mayor parte de nuestras actividades cotidianas, nos guste o no.
Ser actores de la moda significa sentir la carga del deseo y llenar ese vacío con un objeto, que al mismo tiempo forma parte de la moda de hoy, que mañana será obsoleto y tendremos que buscar llenar con otro objeto de moda que mañana...que mañana...sin fin.
La vidriera nos expuso frente a la aceptación y la negación, al deseo y la sorpresa de aquellos que pasaban por ahí. Y la moda no se aleja de eso, de aceptar o no. Es el lugar elegido. Los actores (modelos en este caso) son los maniquíes, maniquíes vivientes. Con ellos se renueva la visión del cuerpo clásico que cumple con el imaginario de cerrado, atenuado, contenido, unificado e individual. Tapar el cuerpo de la vergüenza de estar desnudo y con placer de llevar consigo el objeto deseado.
Un intento de rescatar el lado positivo de la MODA y ayudar a concientizarnos. Tarea nada fácil, por cierto.
Yésica Moller