EL BIEN Y EL MAL TAMBIÉN SE VISTEN…
NEGRO, BLANCO Y VICEVERSA.

Significados. Uno, Dos, Múltiples.
ilus y txt: Yésica Moller [PAAV]

A lo largo de la historia, el blanco y el negro han atravesado significaciones y atribuciones diversas relacionadas con el bien y el mal.
Tanto el blanco como el negro no son colores, y es un error llamarlos como tal. El blanco es la presencia de la luz y el negro, su ausencia total.

NEGRO
Físicamente el negro puede ser la ausencia de color o la suma de estos. Antiguamente algunas religiones consideraban el negro como su color básico, era el símbolo de la humildad y metáfora del saber oculto de los misterios de la fe. Psicológicamente se lo asocia con las connotaciones que las personas le encomiendan. Se relaciona al negro como el símbolo de la muerte del mundo material porque no hay nada más oscuro y representa una pérdida irreparable, duelo, lo desconocido, el misterio, las malas señales, lados oscuros, el pecado, la suciedad, individualismo, angustia infinita, caos, vacío absoluto, fatalidad, adversidad, frustración, imposibilidad y, en definitiva, con todo lo malo. Razones para no ser bien considerado.
Pero su suerte empezó a cambiar a partir de los años 50, cuando los existencialistas franceses lo reivindicaron por considerarlo el “color de la individualidad” ya que concentra en el rostro, el centro del individuo, la impresión que éste produce y que se ve con particular claridad, «por ejemplo» en la moda masculina conservadora: el frac y el esmoquin. No es casual que el mundo de la moda lo haya erigido el rey de la elegancia, representando la exclusividad, el prestigio, reconocimiento, lujo y poder; por lo que algunos expertos de la moda lo llamaron “elegancia sin riesgo”.
Jean-Paul Sartre vestía de negro. Hacerlo no era caprichoso, era un símbolo de individualidad, de diferenciación frente a la masa, de reivindicación de los valores propios y de sombrío pesimismo.

Los jóvenes lo asocian con la moda, con la contestación, rebeldía, como propuesta para diversas tribus urbanas de revelación (rockers, punk, góticos).
Los adultos lo asocian con la muerte y la moda.
La sociedad dio por buenas las recomendaciones de los expertos porque, además, el negro tiene la ventaja frente a otros tonos de ser el que menos depende de los cambios de estilo y tendencias en el vestir. Una frase que acuñaron muchas mujeres en los años 90 lo define perfectamente: «El negro pega con todo, adelgaza, siempre está de moda y tiene gran peso visual».

Pero, ¿cómo ha podido realizar semejante transición hasta situarse en un punto indefinido sobre el bien y el mal? En primer lugar, le ha ayudado desprenderse de su asociación

con determinadas creencias religiosas y con los valores conservadores. Eva Heller, autora de Psicología del color (Editorial Gustavo Gili), asegura que «el negro ha sido hasta hoy el color básico del clero”. Con el tiempo, el color de la religiosidad se convirtió en el del conservadurismo político.

EL BLANCO
Físicamente es la suma de los colores del espectro (síntesis aditiva). Es la suma o ausencia del color absoluto.
Psicológicamente es la ausencia de los colores y connota paz, deseos de augurios y pureza.
¿Se puede separar lo blanco de lo negro? ¿Son contrarios? ¿Se complementan? ¿Por qué lo blanco se asocia con lo bueno, lo inocente, lo puro, lo positivo… y el negro con la muerte, el miedo, la oscuridad,...?

El blanco es el símbolo de lo bueno. No obstante algunos piensan que en lo más profundo de la desgracia, en lo más profundo de lo negro, siempre se puede encontrar un rayo de luz blanca, y a la inversa.
Y hay cosas que, irremediablemente, son blancas y negras. No pueden ser blancas, ni pueden ser negras. Son blancas y negras simultáneamente.

El negro y el blanco…ambos son el todo y la nada, la oscuridad y la luz, la noche y el día… lo bueno y lo malo y viceversa.

Así, frente al piano blanco de John Lennon, la etiqueta negra de los más selectos productos, el guardapolvo blanco de la educación pública, al gato negro de la mala suerte y el blanco de las nubes que traen sombra, sólo nos cabe pensar que todo está en nuestra manera de ver las cosas, en apropiarse de cada uno y cargarlo de significado.

Saber percibir la avalancha del horizonte personal y profesional. Aprender a ver y no solo mirar. Permitirnos ver el pronto futuro sin que las nubes negras amenazantes que se avecinen nos tapen con matices de incertidumbre…volemos sobre las nubes, sean del “color” que sean, transitemos nuestro horizonte, saltemos de nube en nube, mantengamos el equilibrio, que el viento del destino hará su obra.