
En Busca del Destino
ilus y txt: Yésica Moller[PA/AV]
Un objeto utilizado puede verse y sentirse de infinitas maneras, pero el cómo se lleva, cómo se luce, cómo se siente y la presencia que impone, son únicas y pertenecen a cada uno…
Es indudable que existe una estrecha relación entre la construcción del sistema de las pariencias, y las necesidades que tienen las sociedades en sus distintas etapas históricas.
Actualmente estar a la moda, no es sólo el vestir. El cuerpo ha dejado de ser el único sostén de la moda. Desde el libro que se lee, la manera de hablar y gesticular, el cine, la alimentación, los deportes, las religiones, el peinado…la lista sigue…Hoy hay un sin fin de alternativas y objetos que forman parte de la cultura de moda.
Dentro de esta cultura, el portar o consumir “algo” de moda proporciona cierto poder. Deseo de sentirse parte de la masa, y a la vez únicos, acercándonos a la personalización de cada elemento, objeto o artículo que usamos.En este sentido, el calzado simula ser tan único como nosotros mismos. Está diseñado en vista de la seducción de un probable comprador que establece con ellos una relación a los que les otorga una sensación de placer, y en nosotros está el cómo utilizar ese calzado y experimentar sus posibilidades. Analizar la manera en la que se presenta, su función y diseño, pareciera lo interesante.
En el terreno de lo simbólico los pies representan aquello que nos sostiene, en lo que nos apoyamos, nuestra base, lo que nos permite aterrizar, movernos, tener libertad, sentir confianza, tomar conciencia. De ahí la importancia de apoyarnos sobre una base sólida.
Pero, además, el zapato posee el simbolismo de la marcha y desde un punto de vista social ha supuesto un signo de status y de diferencia: los zapatos muestran qué “tipo de persona” somos.
Su símbolo se puede considerar una metáfora psicológica. Protegen y defienden aquello sobre lo cual nos asentamos, nuestros pies. El tipo de zapatos con que cubrimos nuestros pies tendrá que ver con nuestras creencias y con disponer de los medios para poder actuar en conformidad con ellas.
De pies a cabeza la moda se muestra todo el tiempo, nos habla, va y viene, nos atrapa, nos provoca, nos persuade, nos alumbra, nos apaga, nos llena y nos vacía. Está ahí. Latente y en definitiva, cambia todo el tiempo, sobrevive temporadas y en algún lugar queda anclada y pasa de lo efímero a lo eterno sin habérselo propuesto.
Quizás el condimento justo se lo da cada uno…ahí aparece el exclusivo, la transformación, el toque de personalidad de cada quien con su “zapato”, transitando por el carril de la vida. Es el mismo simbolismo que subyace en el cuento de La Cenicienta, en el que el zapato es la personificación de su dueña, por lo cual sólo puede ser calzado por ella.