¿Es posible vivir sin MODA?txt: Yésica Moller
Ciertas culturas orientales tradicionalistas usan desde siempre el mismo corte de ropa. Como la moda implica que lo que nos ponemos, las palabras que utilizamos y la música que escuchamos, mueren con la nueva temporada, los que viven sin moda gozan de una actualidad eterna.
Entonces, ¿Porqué hablar de moda? ¿Está de moda hablar de moda? ¿Hay temas que están de moda?
En la actualidad existen infinidad de instituciones y emergentes de moda.
Ésta lleva siempre en sí misma una carga de acción-reacción: basta que algo se ponga de moda para que se imponga la moda contraria…la pedagogía de moda, el reiki, feng shui, el deporte, el alcohol en gel y el barbijo (consecuentes de la gripe), las tribus urbanas, la lectura de textos sobre vampiros, protección de la naturaleza y el medio ambiente, la biopolítica, el diseño, el o% grasas trans, el sexo, la soja, la sequía, la sensación de inseguridad, las comunidades virtuales (facebook, myspace, tiwtter).
En cuanto a los objetos de moda, lo que cuenta del objeto en sí no es el objeto, sino el nombre, el sello, la firma. Pues la moda no produce objetos ni hechos, sino solamente signos, puntos de referencia a los que se apega una comunidad.
Si el objeto no tuviera nombre ni firma, no existiría. No es otra cosa que su signo. Por eso las modas cambian y es por esto que los signos y la filosofía son los que prevalecen.
En la actualidad, y en base a la concentración en el individuo, la moda ha dejado de dirigirse al consumidor publicitando un objeto que este debe tener (a como de lugar); amenazándolo, si no lo compra, a quedar pasado de moda.
Por el contrario, la moda posmoderna ofrece un pull de opciones disponibles del cual el usuario puede elegir lo que más le guste.
Es ahora la moda una tendencia meramente indicativa, ni excluyente ni descalificadora.
Pilles Lipovetsky relaciona este hecho, con una mayor elección del individuo en donde cada uno es libre de ser y de elegir que es lo que se “ajusta” a lo deseado.
la moda y el objeto de consumo
Susana Saulquin interpreta que es esa idea de relación la que se consume en la serie de objetos que la exhibe. Relación que no es vivida como tal sino en los objetos que la representan. Pura relación entre objetos significantes, que reemplazan las autenticas relaciones que pueda ocurrir entre personas con necesidades, placeres y gustos específicos.
El consumo como práctica eficaz que facilita la integración homogeneizada de las diferentes agrupaciones sociales, tuvo que variar con astucia sus estrategias durante la sociedad industrial para conseguir sus propósitos. Propósitos que han sido tendencia general en cada época aunque la lógica que rige el consumo, diferencie según cada agrupamiento social de acuerdo a sus comportamiento.
El objeto de consumo no es la materialidad del objeto en sí, organización eficaz de formas, colores y texturas que sólo responden a las necesidades y satisfacciones. El objeto del consumo es el signo del objeto, o sea esa forma eficaz de relación entre las personas y aquello que se ponen y utilizan para cubrirse. El gran atractivo del consumo, se proyecta mucho más allá de la mera relación de lo que significa el objeto para su poseedor.
El poderoso imán que configura el consumo es que en él habitan y se expresan las diferenciaciones sociales. El parecer que ocupa junto al consumo el lugar del ser.
la moda como fenómeno social
La moda al actuar sobre el conjunto de la población (femenina y masculina) afecta comportamientos colectivos, orientando los mismos al consumo de determinadas mercancías (por lo regular etiquetas con altos precios por aquello de la oferta y la demanda), muchas de las cuales no representan la satisfacción a una necesidad real, sino más bien se dirigen a satisfacer pseudo necesidades creadas a través de una publicidad reiterada en los medios masivos de comunicación y en medios impresos, que busca lograr la respuesta esperada del receptor.
Por ello mismo, la moda independientemente de ser un fenómeno social, responde a intereses particulares de aquel sector social ligado en forma directa a los medios de producción, es decir, los fabricantes de los productos “de moda”.
La moda participa en la dinámica social como elemento enajenante de todo un potencial humano, donde la riqueza de la personalidad psicológica de los individuos, cede en importancia a la apariencia, (“la primera impresión es lo que cuenta”), se evalúa la imagen al considerarla “moderna o anticuada”, degenerando a los individuos en una relación cosificante al ubicar a las personas como cosas, o adornos, en los cuales importa más su imagen que su personalidad psicológica.
Dicha enajenación de las relaciones interpersonales se complementa con la personificación de los objetos. En el primer nivel de enajenación, las personas son tratadas como cosas y apreciadas en función de los objetos que traen consigo y/o que giran alrededor de ellos. No interesa el contenido psicológico de su potencial humano, sino el valor de los objetos de ese portador. En el segundo nivel, el contenido del potencial afectivo de cada persona, es canalizado hacia un objeto, artículo y/o instrumento ante la imposibilidad de realizarlo en el terreno de las relaciones interpersonales, por el vacío efectivo que produce la formación psicosocial en extremo individualista.
Estar a la moda entonces, es una manera de identificarse, de decir, “Mírenme, yo también soy eso”.
Ricardo Coler dice: “Pertenezco a este grupo porque uso lo que uso, hago lo que hago, hablo como hablo y pienso lo que pienso…”…“Estar a la moda me salva de andar perdido en el mundo, puedo ser uno más, ser uno de ellos, formar parte. Una manera sencilla de saber quién soy y de dónde vengo y a dónde voy. Pero una vez que estoy totalmente a la moda, es tal el grado de uniformidad que si no hago algo para diferenciarme sucumbo al peor de los anonimatos”… “¿De qué me sirve ser igual a todos si da lo mismo que sea yo o cualquiera? Así que mejor a la moda pero no tanto. Estar igual a los demás pero distinto. Ni olvido ni exclusión, sólo un touch de distinción...”
Fuentes:
La moda, después. Susana Saulquin.
Revista Lamujerdemivida Nro 30. Ricardo Coler.
Atención Recto y Sinuoso. Andrés Muglia.