Instrumentos de Manipulación
txt: David Moller
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Samael Aun Weor “Educación Fundamental”


EL BIEN y el MAL no existen. Una cosa es buena cuando nos conviene, y mala cuando no nos conviene. Es una cuestión de conveniencias egoístas y caprichos de la mente. Nace de una visión interna de la moralización de la conciencia, de la comparación de las acciones y razonamiento de sus resultados y de cómo nos afectan, que nombramos bien y mal. Surge de el ser con capacidad de ejecutar acciones con premeditación, del ser que puede analizar después y validar con lógica las consecuencias.

Su origen posiblemente está relacionado con el inicio de nuestro Universo, o sea al momento en que fue concebida la Vida. Se formó el Universo y aparecieron la polaridades energéticas. En ese entorno habían fuerzas que buscaban el cambio y la transformación; y habían otras fuerzas contrapuestas, que buscaban lo fijo y la conservación. Otra teoría, describe que el primer hombre que inventó los términos bien y mal fue un Atlante llamado Makari Kronvernkzyon, miembro distinguido de la Científica Sociedad Akaldan, situada en el sumergido continente Atlante.

Los Atlantes estudiaron profundamente todas las fuerzas evolutivas, involutivas y neutras de la naturaleza, pero a éste sabio se le ocurrió la idea de definir las dos primeras con los términos bien y mal. A las fuerzas de tipo evolutivo las llamó buenas y a las fuerzas de tipo involutivo las bautizó con el término de malas. A las fuerzas neutras no les dio nombre alguno. Dichas fuerzas se procesan dentro del hombre y dentro de la naturaleza siendo la fuerza neutra el punto de apoyo y equilibrio. Con el devenir de la historia a través de los innumerables siglos, la humanidad se vició con estas palabras y las convirtió en el fundamento de todos sus códigos morales. Los libros sagrados de las religiones más importantes resaltan la dinámica de las polaridades. En la Biblia la historia metafórica de Adán y Eva, el árbol y la serpiente, configura un suceso simbólico que da origen al bien y el mal, desde una perspectiva cristiana. Asímismo, el budismo, el hinduismo y el islamismo tratan de las dos fuerzas, y usan elementos simbólicos para poder expresarlos y mostrar su origen. Algunas religiones, contemplan la historia del mundo como una lucha histórica entre el bien y el mal, representada como una disputa entre Dios y Satanás. De ahí que se promueve la virtud, como camino del bien, y se combate al pecado, como camino del mal. Incluso las profecías bíblicas predicen, para el futuro, el triunfo definitivo del bien sobre el mal.
Actualmente hay muchos reformadores que quieren la restauración moral, pero que para desgracia de ellos y de éste mundo tienen la mente embotellada entre el bien y el mal. Justificar determinado tipo de energía y condenar otro, no es comprender. Quien quiera acabar con sus defectos no debe justificarlos ni condenarlos. Es necesario comprender nuestros errores. Cada defecto tiene muchos matices, fondos, trasfondos y profundidades. Muchos codician no ser codiciosos, hay quienes no codician dinero pero codician poderes psíquicos, virtudes, amores, felicidad aquí o después de la muerte, etc., etc., etc. Muchos hombres y mujeres se emocionan y fascinan ante las personas de sexo opuesto al parecer porque aman la belleza, su propio subconsciente les traiciona, la lujuria se disfraza con el sentido estético. Hay quienes se sienten orgullosos por la posición, el dinero, la fama y el prestigio, y hay quienes se sienten orgullosos de su condición humilde.

Diógenes se sentía orgulloso del Tonel en que dormía y cuando llegó a casa de Sócrates saludó diciendo: “Pisando tu orgullo Sócrates, pisando tu orgullo”. “Sí, Diógenes, con tu orgullo pisas mi orgullo”. Fue la respuesta de Sócrates. Las mujeres vanidosas se encrespan los cabellos, se visten y adornan con todo lo que pueden para despertar la envidia de las otras mujeres, pero la vanidad se disfraza también con la túnica de la humildad. Muchos son los que están en la miseria debido al elemento pereza, pero existe gente que trabaja demasiado para ganarse la vida pero sienten pereza de estudiar y conocerse a sí mismos. Cada defecto es multifacético y se desarrolla y procesa en forma gradativa desde el peldaño más bajo de la escala psicológica hasta el peldaño más elevado.
Vivimos en un mundo donde la oscuridad parece ser luz, y donde la luz no es vista. “Vemos” todos los días casos de corrupción, asesinatos, inseguridad ciudadana, violencia en las calles, terrorismo, torturas y toda una gama de variantes. Entonces, podríamos aceptar que el mal no es tan difícil de detectar. Sin embargo, el mal o el bien no se reduce solamente al hampa, a los carteles, a las redes de corrupción (en instituciones del estado y/o en entes privados) y otros entes asociales o antisociales, sino que se manifiesta en aquellas fuerzas que inducen a la sociedad, a la cristalización de ideologías, creencias, costumbres y paradigmas. Las dos fuerzas, se expresan a través de la personalidad humana. Porque el hombre es el que piensa, siente y percibe. Se expresan por medio de grupos de personas que configuran acciones determinadas en una comunidad.

El BIEN y el MAL, términos que sólo sirven para buscar evasivas y eludir el estudio profundo y detallado de nuestrospropios defectos. Un proceso dialéctico emerge, y los temblores del momento, serán el terremoto del mañana.