Ballena Franca Austral (Eubalaena Australis)
Ilus: David Moller


Las ballenas adoptaron a la Argentina como un lugar seguro para reproducirse y vivir. Cada año, más de mil ballenas arriban a las costas patagónicas durante la temporada de junio a diciembre para aparearse, con sus crías (ballenatos) o listas para parir. Las hembras viajan siempre con sus crías y en cambio los machos lo hacen solos. Transmiten genéticamente comportamientos para protejer su existencia. La mayor concentración se registra en los golfos San José y Nuevo (Chubut) y en el Golfo San Matías (Río Negro). Sin embargo, nuestro desarrollo no ha tenido un despertar turístico.
Existen dos tipos de ballena franca, Austral del Sur y del Norte, pero ambas no interactuan porque no cruzan los límites de los hemisferios. Estos son mamíferos marinos adaptados a la vida acuática por excelencia. La Ballena Franca Austral del Sur, mide entre 14 y 17 metros de largo, con un peso entre 30 y 50 toneladas. Tienen una longevidad de 65 años, aunque podrían ser más añosas. Las hembras alcanzan su madurez sexual entre los cinco y seis años, pero tienen un ritmo de reproducción lento con una cría cada tres años. Durante el cortejo los machos rodean a una misma hembra por los lados y por debajo. Esta se mantiene con el vientre hacia la superficie tratando de evitar el acoplamiento y sin poder respirar, cuando se da vuelta para inspirar los machos se empujan hasta que alguno logre aparearse. Las ballenas pueden permanecer horas con sus juegos amorosos, siendo probable que todos los machos logren copular con su hembra. Durante este acto algunos machos se mantienen alertas de posibles ataques de orcas. Nunca se sabe cuál es el padre. Su gestación dura 16 meses y la madre convive dos años con la cría y luego vuelve a lugares reproductivos para a gestar de nuevo. Poseen callosidades que son como huellas dactilares que crecen por herencia genética. Suelen estar cubiertas por unos crustáceos, que son como los piojos de las ballenas. Esta es una característica exclusiva, que permiten a los científicos identificarlas. Se especula que el salto de las ballenas se produce por la picazón de estos parásitos o para llamar la atención de sus compañeros. Su alimento consiste principalmente de zooplancton que se agrupan en grandes masas distribuidos en el océano. Las especies más comunes en su dieta son el Krill -Euphausia superba- diminuto camarón y el bogavante -Munida gregaria- tipo de langostillas. Cuando se alimenta avanza con la boca abierta, dejando escurrir el agua a través de sus barbas y el alimento queda atrapado en la superficie interna de las mismas.Desde que se las protege, se estima que son cinco mil las ballenas francas australes del Sur. No es una ballena de mar abierto. Nada cerca de las costas, es lenta y cuando muere, flota, debido a su gran cantidad de grasa corporal. De allí su nombre, ballena franca o correcta, porque es fácil de atrapar. En 1982 se prohibió la cacería comercial en todo el mundo, pero la norma no se cumple a rajatabla. Corea, China, Japón, Noruega, Rusia y España son los principales cazadores. Se comercializa su carne para consumo, el pelo para peines, sus huesos para collares y su grasa para lubricantes y fijadores de perfume. Los choques con embarcaciones, heridas con hélices, la contaminación acústica de los barcos y el continuo ataque de gaviotas cocineras también son amenazas frecuentes que sufren las ballenas. Aunque hace varias décadas que se protege a las ballenas, más de la mitad de las especies continúan en peligro de extinción. Ellas siguen siendo víctimas indefensas del egoísmo humano. La captura internacional continúa y aumenta, a pesar de la moratoria que regula su caza. Aprendamos más a partir de la vida que de la muerte de una ballena.

Fuentes:
Edgardo Intrieri (Asesor Legal de la Legislatura
de Río Negro en Medioambiente y Fauna)
Revista Rumbos | Nº 215 | 2007