
Orientación Sexual
Ilus: María Elena Muñóz
Siempre al hablar de educación sexual debemos, en primera instancia, dejar en claro que así como el comer, el dormir, la protección; el sexo también es una necesidad básica, no se puede estar en un completo bienestar biopsicosocial sin tener una realización plena de la sexualidad. Su desarrollo depende de la satisfacción de las necesidades humanas, como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor. El ser humano tiene un derecho primordial e inalienable, el derecho a la vida. Este, trasciende más allá de lo biológico para extenderse a otros que le permitan mejorar su calidad de vida en todos los sentidos.
En este marco está incluida la educación y como parte de ella, la educación para el ejercicio de una sexualidad plena, que incluya la posibilidad de disfrutar una actividad sexual y reproductiva equilibrando una ética personal y social, el ejercicio de la sexualidad sin temores y vergüenza o culpa, sin mitos ni tabúes y el desempeño de una sexualidad libre de trastornos orgánicos, enfermedades o alteraciones.
La salud sexual no es la mera ausencia de enfermedad, sino que incluye la capacidad de las personas para desarrollarse, para intervenir en políticas y para sobrevivir en un mundo con recursos naturales sustentables. Empezar a reconocer los derechos sexuales, es reconocer que en la práctica sexual humana, también se pueden vulnerar los derechos del otro, por consecuencia, si tengo un derecho, asumo una responsabilidad, la de no avasallar el derecho del otro, porque el otro también soy yo.
La sexualidad atraviesa toda la conducta humana, de ahí su importancia. En sociedades donde las conductas sexuales están reprimidas han llevado a conductas violentas, vulnerando los derechos del otro. Un ejemplo claro, son las prohibiciones de las uniones de razas consideradas inferiores (durante la 2º Guerra Mundial), pero algo más cercano, fue la apropiación de personas, ciudadanos por nacer, o de hijos de militantes de otras fracciones políticas durante el proceso militar en la Argentina, donde se buscaba modificar las conductas, lo cual implicó alterar la vida sexual de las personas.
Existen diferentes elecciones en la vida de una persona; clubes, partidos políticos, gustos musicales... y sexuales. Esta diversidad nos da la pauta de que no debe imponerse uno sobre el otro, la finalidad del sexo es el placer y la finalidad del placer, es el bienestar de la identidad sexual.
De nada sirve saber nuestros derechos si no los sabemos ejercer. El diálogo activo es la mejor herramienta. Otra, es la prevención, ya sea el autocuidado o la ayuda mutua. En las relaciones con otros, es importante hacer valer los derechos básicos, como el cuidado de embarazos no deseados, la prevención de enfermedades de transmisión sexual y el VIH-SIDA y proteger el derecho a tomar decisiones sobre cómo, cuándo y con quién tener relaciones sexuales. Como usuarios de servicios de salud es importante detectar los centros de salud, hospitales, salitas, obras sociales y medicinas prepagas que brindan asistencia y asesoramiento.
Finalmente en la actualidad se habla y se discute sobre las ventajas y utilidades de la educación sexual y la progresiva aceptación que está teniendo en los diversos países. Debemos ser conscientes que todos hemos recibido educación sexual, y que todos somos educadores sexuales; por desgracia, la mayor parte de las veces sin saberlo y sin percatarnos de ello. Desmitificar el tema y sacarlo de la confusión, la ignorancia y la desinformación es un trabajo de TODOS.