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Tapa Nro 2: El Hincha
Diseño:
David Moller
Diseño: Ariel Barbé

Sólo tenés que tener un poco de paciencia, una pasticola, una tijerita, y un cartoncito. Animate a armar ésta ...La mascota de tu vida. No tenés que darle de comer, ni sacarlo a hacer pis, no te mastica los libros, ni te revuelve la basura. Sólo necesita un poquito de paciencia para su armado y que lo colorees un poco.
La mascota de tu vida .... viene con dos caras, ideal para satisfacer tus estados de ánimo después de un día .

Lado A - Siempre sorprendido e interesado por lo que te pasa.
Lado B - Te contagia de alegría y comparte las tuyas en cada momento que sonrias.

Si te peleaste con tu mejor amigo, si tu familia no te da bolilla, si se te cae la bocha del helado y haces siempre el papel de zonzo...quedate tranquilo la solución ya llegó....La mascota de tu vida... hay alguien pensando en vos. Te recomendamos sacarle fotocopia y ampliar esta página para armarla.

EDITORIAL

A pesar del éxito o del fracaso, el hincha permanecerá en el tiempo, sin importar las extrañas circunstancias de la vida.

El Hincha de " lo que Sea"...

¿Cómo y Quién te hace Hincha (*)?


Nunca esta bien clara la situación. Una camisetita, un babero, una mamadera, lo que sea, ya antes de que nascas, tu tío o tu viejo, alguna amiga de tu mamá, tu madrina o el abuelo, estan esperando la ocasión para empadronarte en la lista de simpatizantes de algo, discuten (todos ellos) si vas ser de tal o cual equipo, si vas a tener gustos musicales como los de ellos, si vas ser de la derecha o de la oposición, del chivo o del óvalo... .......¿ y a vos te preguntaron que querías?

¿A que edad te definis como Hincha?

Es relativo, con los equipos de fútbol, después de haber vagado como perro ladino por cuanto equipo nos convenga uno lo termina de definir en toda su capacidad de discernimiento entre los 8 y 10 años aproximadamente. Con la música, la adolescencia, y los amigos marcan muchos los gustos de uno. En cuanto a los ideales, se van despertando, en la etapa de los 18 a 25 años, ya que la carga intelectual y la exposición ante la realidad se hace más cruda que en las etapas anteriores. Igualmente no hay una edad para hacerse o dejar de ser hincha, uno siente simpatía por los que hincha e hincha.

¿El Hincha es más hincha en una hinchada?

No queda duda que al compartir un ideal con la multitud, uno se desinive y se escuda en el anonimato, por eso grita, insulta, tira corpiños o bombachones, en fin se descontrola, cosa que no haría si estuviese solo. Pero el hincha de lo que sea, siente o sufre mucho más en soledad.

¿Perdona el Hincha?

El hincha crea un vínculo emocional con su lo que sea, se crean expectativas, ilusiones, un mundo totalmente colmada de felicidades inventadas. Ejemplo, Lionel Messi... todo el mundo lo idolatra, tiene las esperanzas puestas en él y en que haga 4 goles en la final de la copa del mundo, que tire el centro y lo cabecee. que traiga la copa y a sus 22 compañeros a caballito...todo muy lindo...pero si erra tres penales y hace un gol en contra....lo van a perdonar?.. El hincha quizás perdone...pero tendrá que pasar mucha aguia bajo el puente.

¿Escala de Valores del Hincha?

“Mi vieja me dio la vida, y lo que sea me dio el corazón” Esta frase y muchas más de la misma estirpe son las que bociferan los hinchas cuando expresan su amor por lo que sea. Ver Fig. (1).

Síntomas de Hincha

Los efectos de hinchar por algún lo que sea son claramente identificables, respetando una sincronización rigurosa.
Minutos antes del espectáculo, el sujeto está ansioso, enérgico y lúcido. Comenzada la acción, el latir se vuelve galope, la sangre y la adrenalina inundan de excitación el cuerpo y éste se entrega al goce de la experiencia. La calma comienza su aparición y dura entre 24 y 26 minutos. Este minuto 26 es llamado el Minuto DaVinci. por la perfección y armonía del cuerpo con el alma. Minuto 27, el cuerpo recibe descargas eléctricas, que el cerebro no alcanza procesar. La debacle es inminente y exacta. La inseguridad y la confusión poco a poco van apoderandose de todo; dejando a nuestro hincha a la deriva y sin abrigo. Los últimos 5 minutos, llamados el Túnel, someten a la persona a el más peligroso de los estados fisiológicos. Suda, tiembla, vocifera, alucina, grita, opina. Sístole y diástole se pisan los talones, palpitaciones, agitación, se nubla la vista.....
Un segundo antes de terminar el encuentro, un rayo de luz alcanza la razón del hincha y la reflexión de lo vivido se hace inmediata. A terminado todo. El final del espectaculo lo aniquila cual mantis religiosa en su calidad de hincha, ya no hay nada que alentar, cada uno vuelve a su casa, a su vida y rutina, extenuado, transpirado, pero con el alma un poco más llena, esperando la proxima vez que lo que sea, haga lo que hace.

Objetos del Hincha

Medallita. Entrada. Camiseta. Banderín. Bandera. Trapo. Tetra. Bengala. Silbato. Corneta. Bombo. Redoblante. Pulsera. Vincha. Gorra. Anillo. Tatuaje. Medias. Calzoncillo. Tanga. Llavero. Camiseta. Bufanda. Cascote. Radio. Poster. Souvenires Varios (pedazo de cesped). Mechones de pelo. Autografos. Foto con Idolo. Papel de forrar. Album y figuritas. Wallpapper. Cd´s. Videos. Dvd´s. Cassettes VHS o de audio. Colección de revistas. Aerosol. Choripan y Gaseosa. Globo. Carnet de Socio. Dirección de correo electrónico de la Presidenta del club de fan. Rosario. Cruz. Boletas del Partido. Documento. Ositos de peluche. Remeras. Bolsita de polietileno. Calcomanias, Cigarrillo. Encendedor. Celular. Los cassette de Ignacio Copani, Mochila, ”tantas cosas”.....

EL HINCHA

En los comienzos del 1900, con la explosión del fútbol en el Río de la Plata, naciá esta palabra debido a que las pelotas eran fabricadas con la vejiga de los bovinos. Una de las personas encargada de la manutención de los balones del club nacional de football (1899), durante los entrenamientos se mostraba fervorosamente parcial de ese club. Debido a su fanatismo por alentar al equipo, cuentan que se preguntaron algunos quien era “ ese tipo que vociferaba permanentemente desde fuera del campo”, a lo que le respondieron: “es el que hincha los balones”... Así nace el primer “hincha”, etimología usada para describir a partir de este hecho a los fanáticos de cualquier equipo dentro del habla hispana. Igualmente no solo del futbol se alimenta esta palabra. Existen también todos aquellos hinchas deportivos, musicales y hasta los famosos hincha pelo... A pesar de la diversidad de formas que presenta un hincha, el futbolero en nuestro país es el más popular. Traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos. Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.Por otro lado si hablamos de estadísticas una encuesta afirma que 7 de cada 10 argentinos se enloquecen por un partido de fútbol. La investigación asegura que el 39% de los Argentinos son de Boca. Un 28 % se confesó hincha de River y mucho más lejos (con 7%,6% y 5% respectivamente) se encuentran Independiente, San Lorenzo y Racing. Estos útlimos sin embargo, tendrían la hinchada más fiel. Esto es, el 57% de los que confesaron ser hinchas de Racing, afirmaron ser “fanáticos”. Entre las cosas que confesaron los hinchas que hicieron por su equipo, se encuentran: haber dejado plantada a la mujer más linda del mundo por cumplir con su “verdadero amor”, viajar miles de kilómetros para ir a la cancha a una fecha clave, no rendir un parcial, postergar vacaciones o la fecha de casamiento por ver un partido y faltar al trabajo, salir más temprano, fugarse o hacerse el enfermo. Asimismo a medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohibe la osadía. A pesar de todo EL HINCHA SIEMPRE SERÁ HINCHA, porque este olvida todo interés exitista, personal, político o comercial, y solo piensa en “seguir a todas partes” la pasión que corre entre sus venas.-

fuente: “El futbol a Sol y Sombra” de Eduardo Galeano (+) genteloca.com 26/05/06
Poema dedicado al Hincha de Futbol
txt:
Eduardo Galeano
diseño: David Moller

CUENTO: El partido que nadie vió
txt e ilus:
Facundo Fernández

Parecía que Argentina estaba perdida. Iba dos a cero abajo en el marcador, faltaban veinte minutos para el final del partido y le habían echado a tres jugadores. El seleccionado batallaba por despejar la pelota como podía, con los futbolistas que le quedaban, muchos de los cuales estaban lesionadísimos. Caramoidía pedía a gritos el cambio, retorciéndose de dolor en el césped, el director técnico le decía bajito para que los contrarios no escuchen: “Shh... hacete que estás bien, paráte y hace bulto así piensan que somos más”. No era un partidito común y corriente, se jugaba la final, la Copa Internacionalísima. El otro finalista era el seleccionado de Ucrania. Tenía un equipo soñado, soñado por el técnico la noche anterior, que era bastante esotérico y daba crédito a cuanta señal del más allá lograra sintonizar. Los Ucranianos eran férreos jugadores, entrenados en la tundra a veinte grados bajo cero con abrigos de piel que llegaban a pesar hasta 6 kilos, su masa muscular se había fortalecido de tal manera que los argentinos parecían de papel crepé cuando los otros le ponían el cuerpo o los tapones de punta. A los treinta minutos del segundo tiempo cuando ya todos daban por sentada la derrota, el técnico Argentino, muy apesadumbrado, mandó a calentar a un jugador que nadie conocía. El extraño llevaba el número diecisiete en la espalda. Reemplazó a Caramoidía que era quien a las claras necesitaba urgentemente atención médica. El desconocido tenía un porte mediano, y un rostro que dejaba más dudas que certezas a la hora de entrever su personalidad. Ni bien entró se situó convenientemente en el campo. El técnico, con la garganta atorada de sentimientos gritó: ¡¡¡Todas las pelotas a Tartuferri!!! Nadie había escuchado este apellido antes, por lo que todos supusieron que era el desconocido. El número dos alcanzó a robar una pelota y le tiró un exigidísimo pase a Tartuferri quien tomó el balón con una sutileza tal, que dejó boquiabierto a más de uno. El espectáculo que se sucedió a continuación, escapa a todo tipo de semántica y poética. Aquello era “Arte” mis amigos, un Arte que crecía en cada gambeta e invitaba al espectador a un recorrido por las emociones internas más profundas y sublimes. El primer gol lo metió desde treinta metros pegándole a tres dedos después de esquivar a tres rivales. En ese momento no me dí cuenta, pero luego llegué a pensar que tal era su superioridad futbolística que hasta podía darse el lujo de jugar con los números. Era el minuto treinta y tres. ¿Casualidad? Yo creo que aquella tarde nada fue casual. Tartuferri apenas festejó, y corrió hacia el centro del campo. Saludó con una mano a una jovencita rubia que lo miraba tristemente pero con una gran sonrisa desde la platea norte. El partido se hizo trabado, y los minutos pasaron rápidamente. En un descuido Tartu robó el balón y pasó entre catorce jugadores, diez contrarios y cuatro propios que le entorpecían el camino, para quedar cara a cara con el arquero, que para esa altura ya no entendía nada y quería dejar el fútbol. Le pegó una patadita a la pelota que entró por debajo de la cintura del guardabaya. El tercero, para hacer el juego más divertido, se lo dejó servido a un compañero. Ya sobre la última fracción del minuto que adicional, Tartu se puso serio, pisó la pelota en el medio campo y realizó la jugada más maravillosa que en todos mis años de periodista deportivo ví. Ver es un eufemismo, aquello se sentía en el alma, hizo estallar a todo el estadio en una vorágine de locura, descontrol y alegría cuando la pelota tocó la red. El silbato final, un ensordecedor grito de la multitud, papeles cayendo por doquier, el arquero contrario colgado del alambrado gritando el nombre de nuestro héroe, los Ucranianos tirados en el piso llorando como niños con un ojo puesto en su verdugo fantástico. Todo aquello como el lector podrá apreciar me caló muy profundo en el alma. Lloré ese día, incluso a partir de aquel momento empecé a plantearme la existencia de Dios. Ese fue el único partido que Tartuferri jugó en la selección, nunca se lo volvío a ver. La última véz que lo ví, era llevado en andas por sus compañeros, mientras todo el estadio coreaba su nombre Tartu! Tartu! Su mirada estaba como perdida en el horizonte, con los ojos tristes pero sonriendo, saludaba con una mano... en dirección a la platea norte.
- [sobre un texto de ezequiel vallés]
PRÓXIMO NÚMERO: "LA PASTILLA"
CONTRATAPA